Miguel de Cervantes, Quevedo y Lope de Vega caminaron por las calles que hoy forman parte del Barrio de las Letras, uno de los más históricos y populares de Madrid.

El barrio se llama así precisamente en homenaje a estos grandes literatos del Siglo de Oro –un periodo caracterizado por el florecimiento del arte y la literatura en la península– que forjaron las bases de las literatura y del teatro que haría históricamente tan grande a España.

Entre el Paseo del Prado y la plaza de Santa Ana, pasando por la calle de Huertas, hoy el Barrio de las Letras es uno lleno de tapas, vida nocturna, pero también de cultura.

Si quieres deleitarte con algún fragmento de la obra de Cervantes, Lope de Vega, Quevedo, Luis de Góngora o José Zorrilla, basta detenerse un momento en la calle y mirar el pavimento y encontrar en letras doradas alguna mítica frase de estos autores.

El barrio está lleno de lugares especiales y llenos de historia. Aquí te traemos algunos.

Los restos de dos enemigos 

No es poco conocido que Cervantes y Lope de Vega fueron rivales en vida. Pero lo que también se sabe es que fueron amigos antes de llegar al enfrentamiento, cuenta el escritor Santiago Rocangliolo en un texto para El País Semanal.

Se conocieron en la calle de Lavapiés y a pesar de sus distintas personalidades trabajaron amistad, pero un personaje “temible, invencible y feroz” fue el que los enfrentó: Don Quijote de la Mancha.

Rocangliolo cuenta que la amistad de Cervantes sobrevivió porque aparentemente no representaba una amenaza para Lope –el cual parecía especializarse en meterse en trifulcas literarias– hasta que Cervantes escribió el Quijote. Él se la dio a leer a Lope, y a partir de ahí parece que los elogios se transformaron en ofensas.

En el barrio existe un fenómeno muy curioso: En la calle Lope de Vega –en el convento de las Trinitarias Descalzas–, se encuentran los restos del autor de Don Quijote; mientras que en la casa de Lope de Vega, que se encuentra en la calle de Cervantes, se encuentra la casa que fuera de Lope y que hoy es museo del autor de El perro del hortelano y Fuente Ovejuna.

 

Ateneo Científico y Literario de Madrid 

“La historia de la vida intelectual y política española no se entiende sin esta institución”, explica un texto del mismo Ateneo.

De sus filas salieron seis presidentes de Gobierno de la historia de España, todos los Premios Nobel españoles, los gestores políticos de la Segunda República y “prácticamente lo más renombrado de la generación del 98, de la del 14 y de la del 27.

Y aunque las dictaduras de Primo de Rivera y del general Franco durante el siglo XX afectaron muy seriamente su actividad, hoy sigue siendo un eje de referencia cultural”, explica otro texto de la misma institución.

El Ateneo ha tenido distintas sedes pero la última, en la calle del Prado, 21, además de albergar a una de las instituciones culturales más importantes del país, también es uno de los edificios más hermosos de Madrid.

 

Callejón del Gato

 

La calle de Álvarez Gato, que es famosa por sus espejos, inspiró a Ramón Maria del Valle-Inclán a escribir su obra, “Luces de bohemia”.

“La imagen que devolvían esos espejos se convertiría para Ramón María del Valle-Inclán en la metáfora de una España que él, a través de su personaje Max Estrella, veía como una «deformación grotesca de la civilización europea». El protagonista de Luces de Bohemia, un poeta ciego y acabado que pasa sus últimas horas peregrinando por el Madrid más turbio, formulaba así las bases del Esperpento”, explica un texto de Poetica 2.0, una app que ofrece un recorrido audiovisual por los poemas y las obras más famosas de la literatura española.

Así, el esperpento se consolida como un género literario creado por el mismo Valle-Inclán el cual “se deforma sistemáticamente la realidad, recargando sus rasgos grotescos y absurdos, a la vez que se degradan los valores literarios consagrados; para ello se dignifica artísticamente un lenguaje coloquial y desgarrado, en el que abundan expresiones cínicas y jergales”.

Una ilusión óptica en el Barrio de las Letras 

El trampantojo –un paisaje pintado en una superficie que simula una imagen real que juega con la ilusión óptica– que se encuentra en la Calle de la Cruz es un deleite para  quien pasea por ahí.

Este ilustra la calle Espoz y Mina en un collage que mezcla pasado y presente, en el que se puede observar tanto la torre de Telefónica como a Felipe IV.

En este lugar estuvo el corral de comedias de la Cruz, en el cual se estrenaban obras de Lope de Vega, Calderón y otros y al cual el rey asistía a mirar  y disfrutar –eran también amantes– de María Inés Calderón, hija de Calderón de la Barca y conocida como “La calderona”, una actriz que debutó en este corral.

La plaza de Santa Ana

Es, de alguna manera, el epicentro del Barrio de las Letras. A su alrededor se encuentran edificios muy importantes, como el Teatro Español o el Villa Rosa, el tablao flamenco más antiguo de Madrid.

En el centro, están las estatuas del poeta y dramaturgo Federico García Lorca y de Pedro Calderón de la Barca, uno de los dramaturgos representantes del Siglo de Oro Español. Como dato curioso, muy cerca se encuentra la parroquia de San Ignacio de Loyola, a la cual se le ha llamado “la iglesia de los vascos en Madrid” en donde la misa se da en vasco y en castellano.

¿Quieres conocer otros lugares maravillosos del barrio? ¡Acompáñanos en nuestro tour por el Barrio de las Letras!