¿Sabrías reconocer este elemento del cuadro más emblemático del Bosco?

Es un oso abrazado a un madroño. Sí, has entendido bien, lo mismo que el escudo de la ciudad de Madrid.

Es resabido que El Oso y el Madroño es el símbolo de la ciudad de Madrid. Muchas son las teorías de su origen.

La figura del oso es lo más antiguo que aparece en el escudo de la ciudad: un oso en un césped con siete estrellas en el lomo. Esta imagen se conoce como escudo de armas de la ciudad.

El oso se elige por la abundancia de osos en la zona de Madrid, las estrellas son siete como en la constelación de la Osa Mayor (las siete estrellas que forman el carro).

El madroño se añade en el siglo XIII, después de una disputa entre Corona e Iglesia (entre el Consejo de Estado y la Clerecía) sobre la jurisdicción sobre las tierras. La contienda duró no poco tiempo (20 años), y terminó con un acuerdo según el cual a la Corona le quedarán las tierras de bosque y a la Iglesia las de pasto.

Se reconoce el madroño pues como árbol en primacía en esas tierras de bosque que le pertenecían a la corona, aunque hay una cuantas teorías más.

Volviendo al Bosco. La pintura tal vez más enigmática del neerlandés cuando llegó a la corte española de Felipe II era conocida como El madroño, o Cuadro de fresas o del madroño, por la presencia de tales frutos en el panel central.

El oso y el madroño del Paraíso no tiene nada que ver con el símbolo de Madrid, sobre todo porque el cuadro no se realizó para el soberano de la corte madrileña.

Los animales del panel izquierdo que comúnmente se define como “Paraíso terrestre o Edén”, representan el pecado simbolizado por la figura de Eva en la pintura. Pero de eso hablaremos en otro momento.