El Gay Pride (Orgullo LGBT) se ha convertido en un evento en la que la ciudad de Madrid  –como muchas otras alrededor del mundo– se llena de banderas arcoiris, maquillaje y mucha alegría. La celebración inunda el barrio de Chueca y se prolonga durante varios días, en los que con una serie de eventos culturales reivindican el orgullo de la diversidad sexual.

Sin embargo, en sus raíces, el evento se remonta a una serie de disturbios espontáneos que se tornaron violentos, y con los que se marca el inicio de la liberación homosexual alrededor del mundo.

¿De dónde viene el Gay Pride y por qué se celebra en junio?

En la madrugada del sábado 28 de junio de 1969, en Greenwich Village (Nueva York), nueve policías ingresaron al Stonewall Inn, uno de los bares en el que homosexuales, lesbianas y transgénero podían reunirse libremente, y en el cual, según reportes policiales, se vendía alcohol sin licencia.

Los policías arrestaron a los empleados por vender alcohol, maltrataron a muchos de los clientes y hasta se llevaron a varios en custodia, arguyendo un estatuto que autorizaba el arresto a cualquier persona que no usara al menos tres prendas de ropa correspondientes con su género de nacimiento.

“Muchos historiadores caracterizaron el levantamiento como una protesta espontánea contra el acoso policial perpetuo y la discriminación social sufrida por una variedad de minorías sexuales en la década de 1960”, explica la Enciclopedia Británica en un artículo dedicado a las protestas.

La multitud solía tener una actitud más bien sumisa, pero esa noche fue distinta. La gente empezó a confrontar a la policía, arrojándole botellas y cosas.

Los policías se atrincheraron en el bar, el cual fue incendiado. Este fue el inicio de varios días de disturbios afuera del Stonewall Inn.

“Aunque hubo otras protestas por parte de grupos homosexuales, el incidente de Stonewall fue tal vez la primera vez que lesbianas, gays y personas transgénero vieron el valor de unirse por una causa común”, sostiene el mismo texto.

De estas protestas surgió el Frente de Liberación Gay, la primera organización política formada por la comunidad a nivel mundial.

¿Cuál fue el “primer” Gay Pride?

 A partir de 1970, la conmemoración se extendió alrededor del mundo.

Tan solo un año después, la comunidad salió a las calles en algunos estados de Estados Unidos, entre ellos, por supuesto, Nueva York.

“Algunos espectadores de manera impaciente hicieron clic con sus cámaras, otros se rieron, otros se sobresaltaron por la escena… Hubo poca animosidad abierta y algunos transeuntes aplaudieron cuando una chica alta y hermosa sostenía un letrero: ‘Soy lesbiana y paso caminando a su lado’”, cuenta el New York Times en una crónica de la época. 

En esos tiempos, la homosexualidad no solo era un delito en Estados Unidos, sino también en países como España, en donde la ley sobre Peligrosidad y Rehabilitación Social declaraba a los homosexuales en “estado peligroso” y a los que se les aplicaría las correspondientes medidas de seguridad y rehabilitación.

Fue hasta 1978 durante el gobierno de Adolfo Suárez, cuando se saca de la ilegalidad a la homosexualidad en este país.

¿Y cuándo llegó a España y a Madrid?

En Barcelona, en 1977, miembros de la comunidad LGBT salieron a las calles en la que es considerada la primera marcha por esta causa en España. Cientos salieron para pedir que desapareciera esta Ley de Peligrosidad Social, la cual los condenaba a prisión simplemente por el hecho de ser homosexuales.

Un año después, en 1978, se celebró en Madrid la primera marcha del Orgullo –cuando la homosexualidad dejaba de ser ilegal en España– en la que alrededor de 7 mil personas marcharon convocadas por el Frente de Liberación Homosexual de Castilla.

De inicio, la marcha tenía más bien un carácter reivindicativo, pero en 1997, por primera vez, unas pocas carrozas participan en la manifestación.

“Esto supone un hito muy importante. A la Manifestación Política y reivindicativa se le suma el componente lúdico, social y festivo gracias a la participación de multitud de personas, colectivos, asociaciones y empresarios”, explica MADO, la instancia organizadora de la fiesta del Orgullo de Madrid en un texto al respecto.

En paralelo a estas celebraciones, el barrio de Chueca desde los años ochenta se convirtió en un lugar de reunión para la comunidad LGBT, y hoy no solo es el epicentro de la celebración del Gay Pride en Madrid sino emblema mundial de la diversidad.

Hoy, Madrid se ha consolidado como “el mejor destino LGTBIQ+ del mundo”, y España ostenta una de las legislaciones más avanzadas del mundo en materia de igualdad de  derechos para la comunidad LGBT. 

Si quieres conocer Chueca, el barrio emblemático de esta fiesta o estás interesado en conocer las calles de Madrid, nosotros te llevamos de la mano a través de cualquiera de nuestros tours. 

El Levantamiento del 2 de Mayo o La lucha contra los Mamelucos es tal vez la pintura más conocida de Francisco de Goya. En el cuadro, los protagonistas son todos los madrileños que se toman la calle y que, con orgullo y clamor, se enfrentan a los franceses invasores. Armados de palos, cuchillos, tijeras y armas improvisadas, resistirán hasta la muerte.

En este marco acontece la emblemática y trágica historia de Manuela Malasaña.

La trágica historia de Manuela Malasaña

Pese a que existan varias versiones sobre su muerte, Manuela Malasaña se convierte en un icono de resistencia durante la época de la ocupación francesa.

Según una versión de la historia, su muerte estuvo asociada a los grupos de mujeres rebeldes. Fue encontrada con municiones que escondía entre sus faldas para las tropas españolas, en cuyas filas se encontraba su propio padre.

Otra versión dice que fue fusilada porque llevaba consigo unas tijeras, herramientas propias de su profesión de modista y costurera. Fue asesinada en la calle que hoy en día toma su nombre en el homónimo barrio.

Cualquiera que sea la versión de la historia, Manuela Malasaña es hoy en símbolo de valor. Así que el barrio entero, que en aquel entonces era conocido como barrio de las Maravillas, pasará a ser el barrio de Malasaña en su honor.

La placa que domina la calle representa el mítico momento en que ella y su padre se enfrentan a un soldado francés.

El romance de la reina Juana I de Castilla es uno de los temas más recurrentes en la literatura y las leyendas españolas.

Locura y celos la convierten en reina predilecta para la prosa y la pintura. La visión romántica ve a la reina loca de amor por su Felipe y por eso enloquecerá, ciega por los celos.

Cuando Felipe muere, su cadáver sufrirá de todo. Según la leyenda, su corazón reposará en los Países Bajos, y el resto del cuerpo será embalsamado por voluntad de la reina para resistir lo más posible el paso del tiempo.

A la hora de mudar el féretro de Felipe desde Burgos a destino desconocido, la leyenda la ve viajando de noche, como es digno de una viuda que ostenta su luto por las calles de una gélida España. 

El cadáver de Felipe se quedará nómada desde 1506, fecha de su muerte, hasta 1525, cuando por fin será mudado a Granda según voluntad testamentaria.

En el cuadro de Pradilla vemos a una Juana vestida de terciopelo negro con el pelo escondido por la toca. La mirada fija y ausente como si contemplara la nada. Indiferente al frío que los demás sí denotan, así como los velones cuya llama está movida por el viento.

Juana está de pie, inmóvil, frente al féretro de su marido. Lleva en su mano izquierda, en el meñique y en el anular, las dos alianzas, lo único que le queda de su amado. Está embaraza de la que será su hija Catalina, que nacerá durante ese extenuante viaje. La escena es rica en detalles y en la escenificación de los hechos y sentimientos.

La reina Juana pasará el resto de su vida en el Palacio de Tordecillas, donde morirá el 12 de abril de 1555, dejando el reino a su hijo Carlos, ya emperador del Sacro Romano Imperio Germánico.

Alfonso XIII, rey de España desde 1886 hasta 1931, será protagonista de un reinado para nada convencional. El quizás último rey de una monarquía al viejo estilo, morirá en Italia exiliado el mismo día de la proclamación de la Segunda República española, el 14 de abril de 1931.

Alfonso XIII será nombrado rey a las dieciséis años y se casará el 31 de mayo de 1906 con la princesa inglesa, Victoria Eugenia, nieta de la reina Victoria de Inglaterra. Según los rumores de la época, los dos se enamoraron perdidamente y la boda fue el sello final de un gran amor.

Pero ese gran amor duraría muy poco. El rey acostumbraba enamorarse de muchas otras mujeres, así que la infidelidad del rey predominó.

A parte de ser un mujeriego declarado, aficionado al sexo y a la pornografía (no es un secreto que el Teatro Joy Eslava de Madrid le vio varias veces como público y tal vez como protagonista de algunas películas), el rey Alfonso XIII presenció un periodo político muy discutible.

Apoyó dos dictaduras: la de Primo de Rivera y el golpe de Estado de Francisco Franco, que nunca le permitirá volver a España para restaurar la monarquía.

No fue un rey muy querido por el pueblo, al contrario de la reina Victoria Eugenia. En Madrid, el mismo día de su boda, el 31 de mayo de 1906, Mateo Morral, de origen catalán y anarquista, atentó contra la vida del monarca.

Aprovechando de la muchedumbre que había en el número 88 de la Calle Mayor, mientras presenciaba el desfile real que desde la Iglesia de San Jerónimo iba hacia el Palacio Real, Mateo Morral lanzó desde un balcón una bomba escondida en un ramo de flores contra la carroza real.

El anarquista había ya atentado contra la vida del rey,  en 1905 en París. Alfonso XIII salió incólume de ambos. Pero algunos, generales y guardias que acompañaban el festejo no tuvieron la misma suerte.

En Madrid hoy un Ángel de la guarda, justo en la calle Mayor, en frente de la tasca Casa Ciriaco, en el número 88, simboliza el homenaje a las victimas inocentes del atentado.

Alfonso XVIII terminará sus días en Roma, donde fue sepultado en la Iglesia de Santa María de Monserrat de los españoles y será movido al Panteón Real del Monasterio del Escorial en 1980.
Su descendiente Juan abdicará a favor de su hijo Juan Carlos. Pero esa es otra historia…

Como muchas de las historias de los reyes de España, la de Mariana de Austria podría ser el guión de una trágica historia para la pequeña o gran pantalla.

Segunda mujer de Felipe IV, “el Rey Planeta”, había sido prometida al hijo del rey, Baltasar Carlos. Cuando este murió de viruela a los 17 años, dejó sin consuelo a su padre y el destino de España más incierto que nunca.

El rey Felipe, que desde un principio había intentado evitar las uniones con familiares (así como habían hecho su padre y su abuelo), se vio obligado a contraer nupcias con la que habría tenido que ser su nuera.

Mariana, era hija de Fernando III, emperador del Sacro Romano Imperio Germánico, y de María Ana de España, hermana de Felipe IV. Por lo tanto Mariana era sobrina del rey de España.

Mariana tuvo una vida muy complicada desde que pisó suelo español. Primer factor: casada con su tío, mucho mayor que ella (él 44 y ella 15) y quien padecía no pocas enfermedades venéreas debido a sus continuas aventuras extra-matrimoniales.

Fueron varios los sinsabores amargos que vivió Mariana, quien, al igual que Isabel de Borbón antes que ella, debió soportar las infidelidades del rey.

Y además se enfrentará a una constante lucha contra el tiempo y la salud, siempre más débil debido a los continuos embarazos y consecuentes abortos que la debilitarán mucho. Tanto que pareciá muchos más vieja de lo que realmente era.

Destierro en Toledo 

De los seis hijos que tuvo, sólo dos sobrevivieron: la infanta Margarita Teresa y el príncipe Carlos.

A los 32 años, cuando muere el rey Felipe IV, le tocará la regencia por 10 años, hasta que su hijo, Carlos, cumpla la mayoría de edad.

Una vez rey Carlos II, la reina madre no tendrá vida fácil, sobre todo debido a la enemistad con Don Juan José de Austria, hijo bastardo de Felipe IV, con el que tendrá continuos enfrentamientos hasta ser desterrada en el Alcázar de Toledo.

Es también conocida la enemistad que tendrá con la segunda mujer de su hijo, Mariana de Neoburgo. En fin, la mujer de alegre y llena de vida pasó a ser la mujer sombría y austera que vestirá la toca de viuda (traje muy parecido a el de monja) hasta su muerte.

Mariana de Austria muere el 16 de mayo de 1696, por un cáncer de pecho, escondido por largo tiempo por pudor, en la casa de Uceda en el centro de Madrid, en una noche de luna llena.

Su muerte está rodeada de leyendas, historias milagrosas y llenas de misterios. Según la tradición, la reina fue llevada a El Escorial y cuando se movió su cadáver una paloma estuvo rodeándola por un buen rato.

Según algunos cronistas de la época, una monja, que había servido a la reina, paralítica desde que había entrado en el convento, pidió algo de su ama en recuerdo del cariño que le tenía; al poner el camisón de la reina en su cama se curará de su enfermedad.

El embajador austriaco cuenta que en visita en El Escorial al abrir su féretro, tres años después de su muerte, su cuerpo se hallaba incorrupto, bien conservado, sin ningún mal olor, como si la reina acabara de morir.

Felipe V de Borbón será el primer rey de la familia de Anjou en llegar a España. Su tío-abuelo, Carlos II Habsburgo, hizo testamento en su favor casi en punto de muerte y con gran sorpresa.

Nieto del Rey Sol de Francia, fue justo gracias a su abuelo que conseguirá el trono de España. Muchas son las leyendas que acompañan a este soberano que hizo hablar de sí.

Algunos lo describen como adicto al sexo, otros repeliendo la higiene personal. Otros como un rey con alucinaciones, que llegó incluso a imaginarse como una rana por las varias fuentes de los Palacios.

En fin, el rey animoso o melancólico (¡vaya oxímoron!), que hoy en día sería un bipolar con manías de persecución, fue proclamado Rey de España un día como hoy en 1701 por las Cortes españolas.

En cualquier caso, fuera loco o cuerdo, el duque de Anjou empezó la dinastía de los Borbones que hasta el día de hoy sigue reinando el país y no con pocas diferencias.

De Felipe V al VI sólo hay un número de diferencia. En cambio, hay siglos de historia y de cambios políticos y sociales que in primis diferencian a los dos soberanos, sin hablar de la austeridad y la cura de imagen que son bandera del actual rey de España.

El rey Felipe V, cuyo reino duró mucho más, se casó dos veces (con María Luisa de Saboya y en segundas nupcias con Isabel de Farnesio). Tuvo 11 hijos en total, de los cuales tres fueron reyes de España: Luis I, Fernando VI y Carlos III.

Nuestro emblemático y elegante Barrio de Chueca, más bien famoso por celebrar el Orgullo Gay, le debe el nombre a la plaza dedicada al compositor Federico Chueca, autor de la zarzuela “Gran Vía” junto con Joaquín Valverde.

En realidad el barrio se llama Justicia y forma parte del  Distrito Centro de Madrid.

No es el único lugar en la ciudad de Madrid en el que encontramos las huellas de este afamado compositor. En la medieval y más antigua plaza de Madrid nació Federico Chueca, en la Torre de los Lujanes de Plaza de la Villa.

Al genial compositor, que se le puede considerar el «Goya» de la música, ha sabido como pocos representar Madrid e inmortalizarla en sus composiciones.

Un genio desde niño destacaba ya a los 9 años en el conservatorio. Sin embargo, estudió medicina debido a una imposición familiar.

Federico Chueca estuvo encarcelado

Es en esos años que le tocará la cárcel. Participó en las protestas universitarias en contra del general Narváez y fue detenido en la famosa noche de San Daniel en la represión de la revuelta por O’Donnel, el 10 de abril de 1865. Chueca tenía 19 años.

En los años en la cárcel compondrá Lamentos de un preso, que le abrirá las puertas como compositor.

Las calles, las esquinas, las plazuelas, las verbenas, los chulos, los toreros… Madrid entero es el verdadero protagonista de sus obras y la clave de su éxito. El genial compositor vivía en Madrid en la calle Alcalá, donde murió en 1908.

Su última aparición en la ciudad fue para la verbena de San Isidro, donde el pueblo le aclamó y recibió con manifiesto cariño.

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