Hoy se cumplen cien años del nacimiento de la poeta y escritora Gloria Fuerte. Nació el 28 de julio de 1917 en el Barrio de Lavapiés en la calle la Espada. Mujer rebelde, nada convencional para la época, nació en una familia humilde que nunca apoyó su vocación, la escritura.

Estudió en el Instituto de Educación Profesional de la Mujer, donde obtuvo los diplomas de Taquigrafía, Mecanografía, Higiene y Puericultura. Le habría tocado el mismo destino de su madre como costurera pero su vocación era otra.

Empezó a escribir desde niña, y ayudaba como podía a su familia haciendo algo que le salía bien: escribir. Ayudaba también a los vecinos con pequeñas tareas, como copiar a máquina direcciones, y mientras, a escondidas, se dedicaba a su pasión: leer.

Notoriamente conocida por su producción poética infantil, Gloria Fuertes nos deja un largo patrimonio. Una herencia intelectual, social y de orgullo a ser distinta en una sociedad tan conservadora como la en que le tocó vivir.

Icónica e inolvidable, una Frida Kahlo de las poetas, con sus pitillos y su Vespa. Luchará por los derechos de las mujeres y la igualdad de género y contra la guerra, que tanto afectará su vida.

Poeta de la sonrisa, tratará temas universales como: el amor, la muerte, la soledad. Su mensaje en la poesía infantil será que siempre ha de haber un final feliz, aunque quien lo escriba esté triste.

Tal vez su momento más complicado será el enfrentarse a la muerte de su amada Phyllis. La conoció en Estados Unidos donde había llegado gracias a una beca. En el Instituto Internacional de Madrid daba clase de español. Después de su muerte la cayó en una desolación insoportable.

Nos deja un largo y rico legado de escritura, de programas infantiles para la televisión, de entrevistas e imágenes de sí misma que hoy en día son un símbolo icónico de resistencia y libertad.

Compartimos aquí dos de sus poemas:


Como se dibuja a un niño

Para dibujar un niño hay que hacerlo con cariño.
Pintarle mucho flequillo,
que esté comiendo un barquillo;
muchas pecas en la cara que se note que es un pillo;

Continuemos el dibujo: redonda cara de queso.
Como es un niño de moda, bebe jarabe con soda.
Lleva pantalón vaquero con un hermoso agujero;
camiseta americana y una gorrita de pana.

Las botas de futbolista, porque chutando es artista.
Se ríe continuamente, porque es muy inteligente.
Debajo del brazo un cuento por eso está tan contento.
Para dibujar un niño hay que hacerlo con cariño.


Isla ignorada

Soy como esa isla que ignorada,
late acunada por árboles jugosos,
en el centro de un mar
que no me entiende,
rodeada de nada,
sola sólo.
Hay aves en mi isla relucientes,
y pintadas por ángeles pintores,
hay fieras que me miran dulcemente,
y venenosas flores.
Hay arroyos poetas
y voces interiores
de volcanes dormidos.
Quizá haya algún tesoro
muy dentro de mi entraña.
¡Quién sabe si yo tengo
diamante en mi montaña,
o tan sólo un pequeño
pedazo de carbón!
Los árboles del bosque de mi isla,
sois vosotros mis versos.
¡Qué bien sonáis a veces
si el gran músico viento
os toca cuando viene el mar que me rodea!
A esta isla que soy, si alguien llega,
que se encuentre con algo es mi deseo;
manantiales de versos encendidos
y cascadas de paz es lo que tengo.
Un nombre que me sube por el alma
y no quiere que llore mis secretos;
y soy tierra feliz que tengo el arte
de ser dichosa y pobre al mismo tiempo.
Para mí es un placer ser ignorada,
isla ignorada del océano eterno.
En el centro del mundo sin un libro
sé todo, porque vino un mensajero
y me dejó una cruz para la vida
para la muerte me dejó un misterio.