Hoy es el día de Santa Ana y queremos dedicar esta entrada a la historia de la Plaza de Santa Ana de Madrid. Punto neurálgico del Barrio de las Letras, ha visto pasar el cambio del tiempo y de su aspecto.

Es lógico que se llame así por la ubicación de la Iglesia y convento de la religiosas descalzas de Santa Ana, proyecto gestionado por Teresa de Jesús y Ana de Jesús. Este convento será tirado en la época de José Bonaparte, y a partir de entonces, la plaza empezó a vivir modificaciones.

Imaginemos el convento, el antiguo corral del Príncipe, la Fuente del Cisne y la de Carlos V, que hoy ya no están. Hoy están, en cambio, la estatua de Calderón de la Barca, la de Federico García Lorca, el sugestico Hotel Victoria y el Teatro Español, que ha sustituido el Corral del Principe. Una historia larga de cambios, que nos hace aún más atractivo el paso en la plaza.

Muy conocidos los locales de tapas, entre otros la Cervecería Alemana, donde personajes como Hemingway o Dominguín dejan huella. Además del Tablao Villa-Rosa y mucho más para descubrir!


La Estatua de Carlos V y el Furor

¿Os imagináis una fuente con la imagen del Emperador Carlos V, que domina el Furor (protestante) y completamente desnudo? Pues así es, ¡habéis entendido bien! desnudo. La estatua en bronce, obra de Leone Leoni, dominó la fuente la Plaza de Santa Ana desde 1811 hasta principio del siglo XX. Pasa a ser parte de la Colección del Museo del Prado, donde hoy en día se puede admirar. ¿Desnudo? No, vestido. Casi como un juego goyesco, el rey viste una armadura, en puro estilo romano, que se le puede quitar a gusto y capricho!