Como muchas de las historias de los reyes de España, la de Mariana de Austria podría ser el guión de una trágica historia para la pequeña o gran pantalla.

Segunda mujer de Felipe IV, “el Rey Planeta”, había sido prometida al hijo del rey, Baltasar Carlos. Cuando este murió de viruela a los 17 años, dejó sin consuelo a su padre y el destino de España más incierto que nunca.

El rey Felipe, que desde un principio había intentado evitar las uniones con familiares (así como habían hecho su padre y su abuelo), se vio obligado a contraer nupcias con la que habría tenido que ser su nuera.

Mariana, era hija de Fernando III, emperador del Sacro Romano Imperio Germánico, y de María Ana de España, hermana de Felipe IV. Por lo tanto Mariana era sobrina del rey de España.

Mariana tuvo una vida muy complicada desde que pisó suelo español. Primer factor: casada con su tío, mucho mayor que ella (él 44 y ella 15) y quien padecía no pocas enfermedades venéreas debido a sus continuas aventuras extra-matrimoniales.

Fueron varios los sinsabores amargos que vivió Mariana, quien, al igual que Isabel de Borbón antes que ella, debió soportar las infidelidades del rey.

Y además se enfrentará a una constante lucha contra el tiempo y la salud, siempre más débil debido a los continuos embarazos y consecuentes abortos que la debilitarán mucho. Tanto que pareciá muchos más vieja de lo que realmente era.

Destierro en Toledo 

De los seis hijos que tuvo, sólo dos sobrevivieron: la infanta Margarita Teresa y el príncipe Carlos.

A los 32 años, cuando muere el rey Felipe IV, le tocará la regencia por 10 años, hasta que su hijo, Carlos, cumpla la mayoría de edad.

Una vez rey Carlos II, la reina madre no tendrá vida fácil, sobre todo debido a la enemistad con Don Juan José de Austria, hijo bastardo de Felipe IV, con el que tendrá continuos enfrentamientos hasta ser desterrada en el Alcázar de Toledo.

Es también conocida la enemistad que tendrá con la segunda mujer de su hijo, Mariana de Neoburgo. En fin, la mujer de alegre y llena de vida pasó a ser la mujer sombría y austera que vestirá la toca de viuda (traje muy parecido a el de monja) hasta su muerte.

Mariana de Austria muere el 16 de mayo de 1696, por un cáncer de pecho, escondido por largo tiempo por pudor, en la casa de Uceda en el centro de Madrid, en una noche de luna llena.

Su muerte está rodeada de leyendas, historias milagrosas y llenas de misterios. Según la tradición, la reina fue llevada a El Escorial y cuando se movió su cadáver una paloma estuvo rodeándola por un buen rato.

Según algunos cronistas de la época, una monja, que había servido a la reina, paralítica desde que había entrado en el convento, pidió algo de su ama en recuerdo del cariño que le tenía; al poner el camisón de la reina en su cama se curará de su enfermedad.

El embajador austriaco cuenta que en visita en El Escorial al abrir su féretro, tres años después de su muerte, su cuerpo se hallaba incorrupto, bien conservado, sin ningún mal olor, como si la reina acabara de morir.