Pedro Almodóvar llegó a Madrid de Castilla-La Mancha de apenas 18 años y desde entonces, la ciudad se ha vuelto su escenario favorito y su lugar de resguardo. Desde hace más de 50 años llegó para quedarse y ha convertido a la ciudad en la protagonista de una gran parte de su filmografía.

Para el director español –quizá el más aclamado después de Luis Buñuel– la ciudad es un ente vivo que lo recibió desde que era joven como un hijo adoptivo (de hecho, ese distintivo le fue dado en abril pasado por el Ayuntamiento), que lo abrazó y le dijo ‘te quiero’ al oído.

“Más que una ciudad, es algo que está vivo, es un personaje que tiene vida propia y cambia, yo me sentí en seguida hijo de Madrid y Madrid me adoptó de inmediato”, cuenta en una entrevista que le hiciera en abril de este año el Ayuntamiento de la ciudad.

De esta ciudad le apasionan muchas cosas, entre ellas, ese desarraigo de sus habitantes como seres de paso que le llevan a la inconsciencia de sí misma como urbe. Hoy, con 69 años y más de 50 de vivir aquí, Pedro quisiera quedarse aquí para la posteridad.

“Para bien o para mal, aquí me quedaré y esta ciudad seguirá siendo lo que ha sido siempre para mí”, afirma el multipremiado y ganador de dos Óscares.

De la ciudad, al manchego le han gustado muchos rincones, los cuales, ha inmortalizado en sus cintas.

La gran Vía

Es una de las zonas de la ciudad que más le gustan al manchego.

“Lo primero que conocí de Madrid fue la Gran Vía y me fascinó. Realmente bastaba sentarte en una de las terrazas de la Gran Vía para ver la vida, el compendio de todos los tipos que vivían en esta ciudad”, asegura el cineasta.

La cafetería Manila de Callao desapareció en 1996 pero a Almodóvar le encantaba comerse un sandwich con jamón y queso ahí, así que Tina (Carmen Maura), en “La ley del deseo”, hace lo mismo con la Gran Vía de fondo.

El barrio de la Concepción

Es un barrio que se encuentra el este de la ciudad y que al cineasta le impresiona. Forma parte de esa “parte de Madrid que no es tan bella pero está llena de vida”.

Esta fuerza expresiva que tanto apasiona a Almodóvar quedó inmortalizada en “¿Qué he hecho yo para merecer esto?”, en donde Las Colmenas –esa imponente mole llena de paneles y bloques en donde se concentran cerca de 8 mil pisos– sirve de hogar y escenario de las desgracias de Gloria, una sufrida ama de casa protagonizada por Carmen Maura.

La Plaza Mayor

La plaza más representativa de Madrid es el escenario de Leo (Marisa Paredes) y Ángel (Juan Echánove), en “La flor de mi secreto” y es también uno de sus predilectos. “Los lugares para que funcionen en mis ficciones… funcionan vacíos” asegura sobre la Plaza Mayor.

El Círculo de Bellas Artes

Ahí deseaba construir el apartamento de Pepa Marcos (Carmen Maura) en “Mujeres al borde de un ataque de nervios” pero las autoridades no se lo permitieron con el argumento de que no era seguro. Sin embargo, el gusto por el lugar hizo que algunas tomas están tiradas desde ahí.

“Yo construyo también un Madrid imposible, porque ella (Carmen Maura) dice que vive en la calle Montalbán, pero con unas vistas que no eran reales, esas vistas eran las de Bellas Artes”, cuenta divertido.

Chueca

No solo la plaza de Chueca sino también otras calles de una de las zonas preferidas del director manchego para filmar.

En Átame, Ricky (Antonio Banderas) acude a la plaza de Chueca a conseguir las drogas necesarias para combatir el dolor de muela de Marina (Victoria Abril), la artista porno que ha secuestrado con el objetivo de que ella se enamore de él.

En 1995, la taberna de Ángel Sierra, ubicada a un costado de la plaza de Chueca, es escenario de una cena entre Leo (Marisa Paredes) y Betty (Carme Elías). Ahí Leo, frágil frente a la fuerte crisis matrimonial que le aqueja pero llena de humor, le suelta a su mejor amiga quizá una de las mejores frases del cine español: «Ay, Betty, excepto beber, qué difícil me resulta todo».

¿Te gustaría conocer otros lugares que han sido escenario de la filmografía de Almodóvar? Walkingmad puede llevarte de la mano en nuestro tour de «El Madrid de Almodóvar» (Disponible en español, italiano e inglés).

Miguel de Cervantes, Quevedo y Lope de Vega caminaron por las calles que hoy forman parte del Barrio de las Letras, uno de los más históricos y populares de Madrid.

El barrio se llama así precisamente en homenaje a estos grandes literatos del Siglo de Oro –un periodo caracterizado por el florecimiento del arte y la literatura en la península– que forjaron las bases de las literatura y del teatro que haría históricamente tan grande a España.

Entre el Paseo del Prado y la plaza de Santa Ana, pasando por la calle de Huertas, hoy el Barrio de las Letras es uno lleno de tapas, vida nocturna, pero también de cultura.

Si quieres deleitarte con algún fragmento de la obra de Cervantes, Lope de Vega, Quevedo, Luis de Góngora o José Zorrilla, basta detenerse un momento en la calle y mirar el pavimento y encontrar en letras doradas alguna mítica frase de estos autores.

El barrio está lleno de lugares especiales y llenos de historia. Aquí te traemos algunos.

Los restos de dos enemigos 

No es poco conocido que Cervantes y Lope de Vega fueron rivales en vida. Pero lo que también se sabe es que fueron amigos antes de llegar al enfrentamiento, cuenta el escritor Santiago Rocangliolo en un texto para El País Semanal.

Se conocieron en la calle de Lavapiés y a pesar de sus distintas personalidades trabajaron amistad, pero un personaje “temible, invencible y feroz” fue el que los enfrentó: Don Quijote de la Mancha.

Rocangliolo cuenta que la amistad de Cervantes sobrevivió porque aparentemente no representaba una amenaza para Lope –el cual parecía especializarse en meterse en trifulcas literarias– hasta que Cervantes escribió el Quijote. Él se la dio a leer a Lope, y a partir de ahí parece que los elogios se transformaron en ofensas.

En el barrio existe un fenómeno muy curioso: En la calle Lope de Vega –en el convento de las Trinitarias Descalzas–, se encuentran los restos del autor de Don Quijote; mientras que en la casa de Lope de Vega, que se encuentra en la calle de Cervantes, se encuentra la casa que fuera de Lope y que hoy es museo del autor de El perro del hortelano y Fuente Ovejuna.

 

Ateneo Científico y Literario de Madrid 

“La historia de la vida intelectual y política española no se entiende sin esta institución”, explica un texto del mismo Ateneo.

De sus filas salieron seis presidentes de Gobierno de la historia de España, todos los Premios Nobel españoles, los gestores políticos de la Segunda República y “prácticamente lo más renombrado de la generación del 98, de la del 14 y de la del 27.

Y aunque las dictaduras de Primo de Rivera y del general Franco durante el siglo XX afectaron muy seriamente su actividad, hoy sigue siendo un eje de referencia cultural”, explica otro texto de la misma institución.

El Ateneo ha tenido distintas sedes pero la última, en la calle del Prado, 21, además de albergar a una de las instituciones culturales más importantes del país, también es uno de los edificios más hermosos de Madrid.

 

Callejón del Gato

 

La calle de Álvarez Gato, que es famosa por sus espejos, inspiró a Ramón Maria del Valle-Inclán a escribir su obra, “Luces de bohemia”.

“La imagen que devolvían esos espejos se convertiría para Ramón María del Valle-Inclán en la metáfora de una España que él, a través de su personaje Max Estrella, veía como una «deformación grotesca de la civilización europea». El protagonista de Luces de Bohemia, un poeta ciego y acabado que pasa sus últimas horas peregrinando por el Madrid más turbio, formulaba así las bases del Esperpento”, explica un texto de Poetica 2.0, una app que ofrece un recorrido audiovisual por los poemas y las obras más famosas de la literatura española.

Así, el esperpento se consolida como un género literario creado por el mismo Valle-Inclán el cual “se deforma sistemáticamente la realidad, recargando sus rasgos grotescos y absurdos, a la vez que se degradan los valores literarios consagrados; para ello se dignifica artísticamente un lenguaje coloquial y desgarrado, en el que abundan expresiones cínicas y jergales”.

Una ilusión óptica en el Barrio de las Letras 

El trampantojo –un paisaje pintado en una superficie que simula una imagen real que juega con la ilusión óptica– que se encuentra en la Calle de la Cruz es un deleite para  quien pasea por ahí.

Este ilustra la calle Espoz y Mina en un collage que mezcla pasado y presente, en el que se puede observar tanto la torre de Telefónica como a Felipe IV.

En este lugar estuvo el corral de comedias de la Cruz, en el cual se estrenaban obras de Lope de Vega, Calderón y otros y al cual el rey asistía a mirar  y disfrutar –eran también amantes– de María Inés Calderón, hija de Calderón de la Barca y conocida como “La calderona”, una actriz que debutó en este corral.

La plaza de Santa Ana

Es, de alguna manera, el epicentro del Barrio de las Letras. A su alrededor se encuentran edificios muy importantes, como el Teatro Español o el Villa Rosa, el tablao flamenco más antiguo de Madrid.

En el centro, están las estatuas del poeta y dramaturgo Federico García Lorca y de Pedro Calderón de la Barca, uno de los dramaturgos representantes del Siglo de Oro Español. Como dato curioso, muy cerca se encuentra la parroquia de San Ignacio de Loyola, a la cual se le ha llamado “la iglesia de los vascos en Madrid” en donde la misa se da en vasco y en castellano.

¿Quieres conocer otros lugares maravillosos del barrio? ¡Acompáñanos en nuestro tour por el Barrio de las Letras!

Una de las fiestas más tradicionales y famosas, las que hacen honor a la Vírgen de La Paloma está por comenzar y darle aún más colorido a uno de los barrios de Madrid que hay que visitar, La Latina.

Junto con las fiestas de San Cayetano y San Lorenzo, la de la Paloma –se llevarán a cabo del 12 al 15 de agosto– es una de las fiestas de verano más importantes de la capital española.

Y las fiestas caen como anillo al dedo para hablar de uno de los barrios más famosos, el cual, en sus orígenes albergaba los arrabales del antiguo Madrid medieval y hoy es uno de los más concurridos e históricos de la capital.

Su nombre lo toma en honor de Beatriz Galindo, una escritora y maestra de latín y gramática de la reina Isabel la Católica y de sus hijos.

Recorramos La Latina a través de cinco lugares imperdibles.

El más viejo

El Restaurante Botín es el más antiguo del mundo y lo puedes encontrar muy cerca de la Plaza Mayor, en la calle Cuchilleros, 17. Fue fundado en 1725 por el sobrino de la esposa de Jean Botín, un cocinero francés que llegó a esa calle a establecer un negocio que originalmente tenía la intención de servir para algún noble de la Corte de los Austrias. De esa misma fecha data el horno de leña del restaurante, el cual se presume no se ha apagado desde entonces.

En la edición de 1987 del Libro Guiness de los Récords se designa a Botín como el restaurante más antiguo del mundo. Como hecho anecdótico, Francisco de Goya, uno de los pintores más representativos de España, cuando era adolescente, por ahí de 1765, trabajó como friega platos ahí, según cuenta el sitio web del mismo restaurante.

Como dato curioso, el Botín era el lugar favorito para comer del escritor estadounidense Ernest Hemingway, cuando estuvo por Madrid para escribir sus crónicas de la Guerra Civil española. Tuvo una gran amistad con los propietarios de entonces, además de un gran interés por aprender a hacer paella. El restaurante es mencionado en “Muerte de la tarde” y en “Fiesta”, en donde la última escena se desarrolla en el Botín.

Además, el lugar aparece en varias obras literarias, entre ellas, en Fortunata y Jacinta, una de las obras más importantes de Benito Pérez Galdós.

Jardín del príncipe de Anglona

Si quieres pasar un momento de paz, puedes encontrar este jardín neoclásico y que mantiene su trazado y su estructura original, en la Plaza de la Paja, 6.

Toma su nombre de uno de sus habitantes, el Príncipe de Anglona, un cortesano que vivió en el palacio adyacente, el cual fue construido en el siglo XVII.

Es uno de los pocos jardines nobiliarios del siglo XVIII que se conservan y es una joya que se encuentra escondida en las calles de La Latina. Es bastante desconocido porque está encerrado y situado en la parte baja de la plaza de la Paja.

Real Basílica de San Francisco El Grande

Tiene la cúpula más grande de España y la cuarta de Europa –según cuenta Pedro Montoliú, periodista y cronista especializado en la ciudad de Madrid– y ha sido hospital, polvorín, almacén de objetos religiosos, panteón nacional y museo.

Cuenta la leyenda  que fue fundada por el mismo Francisco de Asis en 1217, cuando peregrinaba hacia Santiago de Compostela. La iglesia tiene una planta central circular cubierta de una cúpula de 33 metros de diámetro, además de una capilla mayor y seis menores. Es una joya de Madrid al albergar colecciones pictóricas de los siglos XVII al XIX y un retablo que Francisco de Goya pintó en la Capilla de San Bernardino de Sena, en donde retrata a la predicación de San Bernardino de Sena ante Alfonso V de Aragón (y así se llama el cuadro).

Los orígenes de Madrid en La Latina

La Latina alberga entre sus calles también el Museo de San Isidro, el cual recorre los más de 500 mil años de historia a través de objetos procedentes del paleolítico, neolítico, vestigios romanos y demás antecedentes que construyeron el Madrid que conocemos hoy. El museo lo puedes encontrar en la Plaza San Andrés, número 2 y la entrada es gratuita.

Mercado de la Cebada

Apenas al salir del metro La Latina, te encontrarás otra de las joyas del barrio: El mercado de la Cebada. Es uno de los mercados de abastos más grandes de Madrid –son dos plantas de seis mil metros cuadrados de uso comercial–en donde podrás conocer uno de los pocos lugares de este tipo en donde se abastecen los madrileños. Puedes visitarlo y caminar por Plaza de la Cebada hacia la Basílica de San Francisco el Grande y detenerte en alguna de las terrazas que seguro vas a encontrarte.

¿Quieres conocer más sobre el barrio de La Latina? ¡Te llevamos de la mano en nuestro tour La Latina y el Rastro!

 

Del 8 al 11 de agosto tendrán lugar las fiestas de San Lorenzo, en el castizo barrio de Lavapiés. Una celebración que incluye la tradicional procesión en honor al santo en cuestión y que deriva en la verbena de la calle de Argumosa y en varios concursos de trajes y bailes. 

Lavapiés, barrio que en sus orígenes fue ícono del casticismo madrileño, se distingue hoy por su diversidad cultural. Estos son algunos de los muchos lugares interesantes que te podrás encontrar al pasear por sus calles.

 

Pablo Picasso

Pablo Picasso, uno de los mayores pintores españoles de la historia, puso los pies en Madrid durante un periodo breve de tiempo, que comprendió nueve meses entre 1897 y 1898, cuando tenía 16 años y estudiaba en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. En el centenario de su nacimiento, en octubre de 1981, el Ayuntamiento de Madrid colocó, en la calle de San Pedro Mártir 5, cuatro murales de cerámica que retratan obras suyas en su etapa temprana.

Salas y teatros

Aunque el barrio es pequeño, es un lugar de encuentro y de creación para las artes escénicas al tener 15 escenarios con mil butacas disponibles para todo aquel que quiera disfrutar de una buena función. La cartelera es amplia, nutrida y encaja para distintos gustos, así que si te gusta el teatro, este es tu lugar.

 

El último vestigio de la República

A la fuente de Cabestreros se le ha denominado “el último reducto monumental de la II República” en Madrid.  Sobrevivió a la eliminación sistemática de símbolos republicanos realizada por el franquismo y ha sobrevivido bombardeos de la guerra civil y, en general, al paso del tiempo, según cuenta la La Federación Estatal de Foros por la Memoria (FEFFM), una organización que busca recuperar la memoria histórica de los que lucharon contra la dictadura.

La fuente, que originalmente suministraba agua de manantial, está situada en la esquina de la calle Mesón de Paredes y la calle de Cabestreros.

La taberna más antigua de la ciudad

En el número 13 de la calle del Mesón de Paredes se encuentra la taberna más antigua de Madrid, hasta hoy sin reformar. La taberna de Antonio Sánchez, fundada en 1786, ha sido lugar de desfile de múltiples personajes de la historia de Madrid.

“En este tradicional y encantador local tomaron sus vinos y tenían sus tertulias toreros como Cara Ancha, Vicente Pastor o Belmonte; pintores como Zuloaga o Sorolla; los escritores Valle Inclán, Díaz Cañabate o Gloria Fuertes; muchos políticos (el duque de Windsor y el Mariscal Pétain entre ellos) y artistas como Camarón o Sabina. Almodóvar y el bailarín Joaquín Cortés rodaron alguna escena en esta taberna”, explica la reseña del libro “Historia de la taberna más antigua de Madrid”, que cuenta su historia.

La Iglesia Patólica de Leo Bassi

En ningún otro lugar encontrarás como sujeto de culto a un pato de goma amarillo, al cual se le considera “redentor”. La Iglesia Patólica, fundada por el comediante Leo Bassi,  tiene su templo en Lavapiés. Inaugurada el 28 de diciembre de 2012, día de los Santos Inocentes,  es un lugar en el que se celebran regularmente misas y acontecimientos como bodas y bautizos; por supuesto, todo bajo su propia liturgia.

“Lo más singular es que lo que empieza como una travesura original y divertida se ha convertido en algo que transciende la sátira, poniendo en evidencia las contradicciones siempre más grandes entre la narrativa oficial de nuestra sociedad y los valores que la gente vive”, explica sobre este proyecto un texto de la red de teatros de Lavapiés al respecto.

¿Quieres pasear y conocer en profundidad este fascinante barrio? ¡Acompáñanos al tour Lavapiés Multicultural! Acompáñanos al tour Lavapiés Multicultural

 

En junio se celebran las fiestas del Gay Pride y su epicentro es Chueca, conocida por ser el barrio gay de Madrid y uno de los más reconocidos a nivel mundial.

Sin embargo, Chueca es eso pero también es mucho más. En sus calles se han fraguado historias de amor como la de Simón Bolívar. Además, se han filmado películas que se han convertido en culto como las de Pedro Almodóvar. Esto solo por mencionar un par de sucesos que nos dejan con la boca abierta y que tienes que conocer.

Tertulias y arte

El estudio se encuentra a un costado del Palacio Longoria, ubicado en la calle Pelayo y la calle de Fernando VI.

El pintor cordobés Julio Romero de Torres tuvo su estudio en el número 61 de la calle Pelayo del barrio de Chueca. Pasó una parte de su infancia en las estancias del Museo de Bellas Artes de Córdoba, del cual su padre era director. Sin embargo, llegó a esta ciudad y se instaló en Chueca al ser nombrado profesor de Dibujo Antiguo de la Escuela de Bellas Artes de San Fernando.

Los 14 años que tuvo el estudio en la calle de Pelayo, fueron años de “producción de obras esenciales, años de tertulias y de contacto con intelectuales”, explica un texto del Ayuntamiento dedicado al pintor.

Además, aquí se filmaron, en el año 1926, varias escenas de la película “La Malcasada” en las que actuaron, entre otros, el propio pintor, Valle Inclán, Azorín o el torero Sánchez Mejías”. Sus pinturas –una gran parte de su obra está dedicada a fotografiar a la mujer andaluza– hoy forman parte de distintos acervos como el del Museo Reina Sofía.

El libertador de América se casó en este barrio

En las calles de Libertad y la Gravina se casó el libertador de América.

Aquí Simón Bolívar se casó con María Teresa del Toro y Aleyza. Ella era una joven aristócrata madrileña que dicen, le robó el corazón al líder de la lucha para que Bolivia, Ecuador, Perú, Venezuela y Colombia lograran su independencia.

En la confluencia de esas calles se puede ver una placa que reza: “El 26 de mayo de 1802, en la parroquia de San José que se levantaba en el solar que ocupa esta casa, Simón Bolívar contrajo matrimonio con María Teresa del Toro”. La placa fue colocada en mayo de 1969.

Chueca es uno de los lugares favoritos de Pedro Almodóvar

La Taberna de Ángel Sierra es representativa de Chueca y locación de «La flor de mi secreto».

El Barrio de Chueca ha sido escenario para las cintas del director manchego, uno de los más reconocidos a nivel internacional. La plaza de Chueca es donde Ricki (Antonio Banderas) acude a conseguir de manera ilegal drogas para abatir el dolor de muela de la actriz porno que acaba de secuestrar, Marina (Victoria Abril).

En la taberna de Ángel Sierra (ubicada a un costado de la plaza), Leo (Marisa Paredes) se abruma por la congoja que le provoca su crisis matrimonial y pronuncia en “La flor de mi secreto” una de las frases más emblemáticas del director manchego: “Ay, Betty, excepto beber, qué difícil me resulta todo”.

En el número 88 de la calle de Hortaleza se encuentra el convento de las Recogidas de Santa María Magdalena, en donde la madre superiora (Julieta Serrano) y Sor Rata (Chus Lampreave), Sor Estiércol (Marisa Paredes), Sor Perdida (Carmen Maura) y Sor Víbora (Lina Canalejas), ofrecen refugio para chicas descarriadas y además, conviven con sus adicciones y pasiones.

La Plaza del Rey

Es una de las joyas que esconde Chueca. Delimitada por la calle Barquillo y la de las Infantas, se encuentra a un costado del primer tramo de la Gran Vía. Entre las curiosidades de la plaza, se encuentra “Lugar de Encuentros II”. Esta es una escultura de Eduardo Chillida, el escultor vasco considerado uno de los más representativos del siglo pasado. La escultura forma parte de una serie en la que el autor explora el hormigón como un nuevo material.

Unos reyes están enterrados en el barrio

El convento fue mandado a construir por la misma Bárbara de Braganza.

Los reyes Bárbara de Braganza y Fernando VI están enterrados en el Convento de las Salesas Reales. El espacio se encuentra ubicado al este de Paseo de Recoletos y está delimitado por las calles del Barquillo, Fernando VI y la calle de Génova. Fernando VI –junto con Felipe V– es uno de los dos reyes que no se encuentran enterrados en la Cripta Real del Monasterio de El Escorial. Ahí se encuentran todos los reyes y reinas de España de las dinastías de Austria y Borbón.

El Gay Pride (Orgullo LGBT) se ha convertido en un evento en la que la ciudad de Madrid  –como muchas otras alrededor del mundo– se llena de banderas arcoiris, maquillaje y mucha alegría. La celebración inunda el barrio de Chueca y se prolonga durante varios días, en los que con una serie de eventos culturales reivindican el orgullo de la diversidad sexual.

Sin embargo, en sus raíces, el evento se remonta a una serie de disturbios espontáneos que se tornaron violentos, y con los que se marca el inicio de la liberación homosexual alrededor del mundo.

¿De dónde viene el Gay Pride y por qué se celebra en junio?

En la madrugada del sábado 28 de junio de 1969, en Greenwich Village (Nueva York), nueve policías ingresaron al Stonewall Inn, uno de los bares en el que homosexuales, lesbianas y transgénero podían reunirse libremente, y en el cual, según reportes policiales, se vendía alcohol sin licencia.

Los policías arrestaron a los empleados por vender alcohol, maltrataron a muchos de los clientes y hasta se llevaron a varios en custodia, arguyendo un estatuto que autorizaba el arresto a cualquier persona que no usara al menos tres prendas de ropa correspondientes con su género de nacimiento.

“Muchos historiadores caracterizaron el levantamiento como una protesta espontánea contra el acoso policial perpetuo y la discriminación social sufrida por una variedad de minorías sexuales en la década de 1960”, explica la Enciclopedia Británica en un artículo dedicado a las protestas.

La multitud solía tener una actitud más bien sumisa, pero esa noche fue distinta. La gente empezó a confrontar a la policía, arrojándole botellas y cosas.

Los policías se atrincheraron en el bar, el cual fue incendiado. Este fue el inicio de varios días de disturbios afuera del Stonewall Inn.

“Aunque hubo otras protestas por parte de grupos homosexuales, el incidente de Stonewall fue tal vez la primera vez que lesbianas, gays y personas transgénero vieron el valor de unirse por una causa común”, sostiene el mismo texto.

De estas protestas surgió el Frente de Liberación Gay, la primera organización política formada por la comunidad a nivel mundial.

¿Cuál fue el “primer” Gay Pride?

 A partir de 1970, la conmemoración se extendió alrededor del mundo.

Tan solo un año después, la comunidad salió a las calles en algunos estados de Estados Unidos, entre ellos, por supuesto, Nueva York.

“Algunos espectadores de manera impaciente hicieron clic con sus cámaras, otros se rieron, otros se sobresaltaron por la escena… Hubo poca animosidad abierta y algunos transeuntes aplaudieron cuando una chica alta y hermosa sostenía un letrero: ‘Soy lesbiana y paso caminando a su lado’”, cuenta el New York Times en una crónica de la época. 

En esos tiempos, la homosexualidad no solo era un delito en Estados Unidos, sino también en países como España, en donde la ley sobre Peligrosidad y Rehabilitación Social declaraba a los homosexuales en “estado peligroso” y a los que se les aplicaría las correspondientes medidas de seguridad y rehabilitación.

Fue hasta 1978 durante el gobierno de Adolfo Suárez, cuando se saca de la ilegalidad a la homosexualidad en este país.

¿Y cuándo llegó a España y a Madrid?

En Barcelona, en 1977, miembros de la comunidad LGBT salieron a las calles en la que es considerada la primera marcha por esta causa en España. Cientos salieron para pedir que desapareciera esta Ley de Peligrosidad Social, la cual los condenaba a prisión simplemente por el hecho de ser homosexuales.

Un año después, en 1978, se celebró en Madrid la primera marcha del Orgullo –cuando la homosexualidad dejaba de ser ilegal en España– en la que alrededor de 7 mil personas marcharon convocadas por el Frente de Liberación Homosexual de Castilla.

De inicio, la marcha tenía más bien un carácter reivindicativo, pero en 1997, por primera vez, unas pocas carrozas participan en la manifestación.

“Esto supone un hito muy importante. A la Manifestación Política y reivindicativa se le suma el componente lúdico, social y festivo gracias a la participación de multitud de personas, colectivos, asociaciones y empresarios”, explica MADO, la instancia organizadora de la fiesta del Orgullo de Madrid en un texto al respecto.

En paralelo a estas celebraciones, el barrio de Chueca desde los años ochenta se convirtió en un lugar de reunión para la comunidad LGBT, y hoy no solo es el epicentro de la celebración del Gay Pride en Madrid sino emblema mundial de la diversidad.

Hoy, Madrid se ha consolidado como “el mejor destino LGTBIQ+ del mundo”, y España ostenta una de las legislaciones más avanzadas del mundo en materia de igualdad de  derechos para la comunidad LGBT. 

Si quieres conocer Chueca, el barrio emblemático de esta fiesta o estás interesado en conocer las calles de Madrid, nosotros te llevamos de la mano a través de cualquiera de nuestros tours. 

Hoy se cumplen cien años del nacimiento de la poeta y escritora Gloria Fuerte. Nació el 28 de julio de 1917 en el Barrio de Lavapiés en la calle la Espada. Mujer rebelde, nada convencional para la época, nació en una familia humilde que nunca apoyó su vocación, la escritura.

Estudió en el Instituto de Educación Profesional de la Mujer, donde obtuvo los diplomas de Taquigrafía, Mecanografía, Higiene y Puericultura. Le habría tocado el mismo destino de su madre como costurera pero su vocación era otra.

Empezó a escribir desde niña, y ayudaba como podía a su familia haciendo algo que le salía bien: escribir. Ayudaba también a los vecinos con pequeñas tareas, como copiar a máquina direcciones, y mientras, a escondidas, se dedicaba a su pasión: leer.

Notoriamente conocida por su producción poética infantil, Gloria Fuertes nos deja un largo patrimonio. Una herencia intelectual, social y de orgullo a ser distinta en una sociedad tan conservadora como la en que le tocó vivir.

Icónica e inolvidable, una Frida Kahlo de las poetas, con sus pitillos y su Vespa. Luchará por los derechos de las mujeres y la igualdad de género y contra la guerra, que tanto afectará su vida.

Poeta de la sonrisa, tratará temas universales como: el amor, la muerte, la soledad. Su mensaje en la poesía infantil será que siempre ha de haber un final feliz, aunque quien lo escriba esté triste.

Tal vez su momento más complicado será el enfrentarse a la muerte de su amada Phyllis. La conoció en Estados Unidos donde había llegado gracias a una beca. En el Instituto Internacional de Madrid daba clase de español. Después de su muerte la cayó en una desolación insoportable.

Nos deja un largo y rico legado de escritura, de programas infantiles para la televisión, de entrevistas e imágenes de sí misma que hoy en día son un símbolo icónico de resistencia y libertad.

Compartimos aquí dos de sus poemas:


Como se dibuja a un niño

Para dibujar un niño hay que hacerlo con cariño.
Pintarle mucho flequillo,
que esté comiendo un barquillo;
muchas pecas en la cara que se note que es un pillo;

Continuemos el dibujo: redonda cara de queso.
Como es un niño de moda, bebe jarabe con soda.
Lleva pantalón vaquero con un hermoso agujero;
camiseta americana y una gorrita de pana.

Las botas de futbolista, porque chutando es artista.
Se ríe continuamente, porque es muy inteligente.
Debajo del brazo un cuento por eso está tan contento.
Para dibujar un niño hay que hacerlo con cariño.


Isla ignorada

Soy como esa isla que ignorada,
late acunada por árboles jugosos,
en el centro de un mar
que no me entiende,
rodeada de nada,
sola sólo.
Hay aves en mi isla relucientes,
y pintadas por ángeles pintores,
hay fieras que me miran dulcemente,
y venenosas flores.
Hay arroyos poetas
y voces interiores
de volcanes dormidos.
Quizá haya algún tesoro
muy dentro de mi entraña.
¡Quién sabe si yo tengo
diamante en mi montaña,
o tan sólo un pequeño
pedazo de carbón!
Los árboles del bosque de mi isla,
sois vosotros mis versos.
¡Qué bien sonáis a veces
si el gran músico viento
os toca cuando viene el mar que me rodea!
A esta isla que soy, si alguien llega,
que se encuentre con algo es mi deseo;
manantiales de versos encendidos
y cascadas de paz es lo que tengo.
Un nombre que me sube por el alma
y no quiere que llore mis secretos;
y soy tierra feliz que tengo el arte
de ser dichosa y pobre al mismo tiempo.
Para mí es un placer ser ignorada,
isla ignorada del océano eterno.
En el centro del mundo sin un libro
sé todo, porque vino un mensajero
y me dejó una cruz para la vida
para la muerte me dejó un misterio.

¿Sabrías reconocer este elemento del cuadro más emblemático del Bosco?

Es un oso abrazado a un madroño. Sí, has entendido bien, lo mismo que el escudo de la ciudad de Madrid.

Es resabido que El Oso y el Madroño es el símbolo de la ciudad de Madrid. Muchas son las teorías de su origen.

La figura del oso es lo más antiguo que aparece en el escudo de la ciudad: un oso en un césped con siete estrellas en el lomo. Esta imagen se conoce como escudo de armas de la ciudad.

El oso se elige por la abundancia de osos en la zona de Madrid, las estrellas son siete como en la constelación de la Osa Mayor (las siete estrellas que forman el carro).

El madroño se añade en el siglo XIII, después de una disputa entre Corona e Iglesia (entre el Consejo de Estado y la Clerecía) sobre la jurisdicción sobre las tierras. La contienda duró no poco tiempo (20 años), y terminó con un acuerdo según el cual a la Corona le quedarán las tierras de bosque y a la Iglesia las de pasto.

Se reconoce el madroño pues como árbol en primacía en esas tierras de bosque que le pertenecían a la corona, aunque hay una cuantas teorías más.

Volviendo al Bosco. La pintura tal vez más enigmática del neerlandés cuando llegó a la corte española de Felipe II era conocida como El madroño, o Cuadro de fresas o del madroño, por la presencia de tales frutos en el panel central.

El oso y el madroño del Paraíso no tiene nada que ver con el símbolo de Madrid, sobre todo porque el cuadro no se realizó para el soberano de la corte madrileña.

Los animales del panel izquierdo que comúnmente se define como “Paraíso terrestre o Edén”, representan el pecado simbolizado por la figura de Eva en la pintura. Pero de eso hablaremos en otro momento.

Hoy os queremos hablar de uno de los monumentos más emblemáticos de la Puerta del Sol: La estatua de la Mariblanca, un testimonio del paso del tiempo y de la historia de la plaza más representativa de Madrid.

La Mariblanca es Venus, la diosa romana relacionada con el amor y la fertilidad. Así lo dice la letra de la incisión del propio pedestal: Estatua de Venus llamada la Mariblanca, réplica y recuerdo de la que presidió esta puerta del sol antes de su transformación a mediados del siglo XIX.

Es una escultura de piedra caliza blanca que representa a una mujer con un niño a su lado (Cupido). La escultura es del italiano Ludovico Turqui, quien la trajo de Florencia en 1625 como decoración de la fuente que iba a embellecer la plaza.

Su posición original era en frente de la hoy desaparecida Iglesia del Buen Suceso, en la confluencia de la calle Alcalá y la Carrera de San Jerónimo.

Se puede admirar el diseño de la fuente en las placas de la propia Puerta del Sol que coronan los rincones de la plaza.

La escultura de Sol no es la original. Ésta se encuentra conservada en la Casa de la Villa, después de haber tenido unos cuantos traslados y muchos accidentes.

La bella estatua de la Mariblanca es precisamente el punto de reunión de los guías de Walkingmad para encontrar a los turistas. ¿Te gustaría que te acompañáramos a recorrer Madrid? ¡Escoge alguno de nuestros tours especializados y vive la experiencia Walkingmad!